Cerrado por demolición
Aquí no queda nada por ver. Ya está todo dicho y hecho y cada cosa está en el lugar que, definitivo o provisorio, lo merezca o no, le ha sido dado por las circunstancias y que es el que debe ocupar.
Como en aquel cuento de Cortázar, salgo con lo puesto, he ido retirándome según me tomaban la casa hasta que no queda más que abandonarla y tirar las llaves a la alcantarilla, no sea que algún incauto entre a robar, a estas horas y con la casa tomada...
Sigo escribiendo en otro sitio, pero aquí, como digo, no queda nada que decir ni hacer, salvo gracias, hasta otra y apagar las luces.
¡Alamier!
Paulus.